La importancia de asumir riesgos de forma saludable y cómo esto fomenta la resiliencia en los niños

abril 15, 2026 | Artículos de Triple P

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Una madre observa a los niños trepar un árbol. Asumir riesgos saludables puede mejorar la salud mental de los hijos.

En esta serie de tres partes sobre la salud mental infantil, aprenda sobre el perfeccionismo, la toma de riesgos saludables y los hábitos cotidianos para desarrollar la resiliencia emocional de los niños, con el fin de ayudarle a criar niños con confianza en sí mismos y apoyar su bienestar.

Si ver a su hijo trepar a un árbol, saltar desde un juego alto en el parque o ir en bicicleta al parque con amigos le pone nervioso, no está solo.

A veces, el mundo puede parecer un lugar aterrador y peligroso, y todos los padres y cuidadores quieren mantener a sus hijos a salvo. Al mismo tiempo, para que los niños aprendan y crezcan, necesitan asumir algunos riesgos y probar cosas nuevas.

Encontrar el equilibrio adecuado entre fomentar la seguridad y la aventura en nuestros hijos puede ser difícil. Pero cuando lo logramos, los beneficios son enormes. Las investigaciones demuestran que cuando a los niños se les da la oportunidad de jugar de forma aventurera y asumir riesgos apropiados, esto puede hacer maravillas por su salud mental, su confianza y su independencia1.

Entonces, ¿en qué consiste asumir riesgos de forma saludable? ¿Y cómo podemos apoyar mejor a nuestros hijos para que descubran sus capacidades sin que nos preocupemos en exceso?

Los beneficios de asumir riesgos apropiados para los niños y adolescentes

En primer lugar, seamos claros. Nunca es una buena idea que los niños se involucren en comportamientos imprudentes o extremadamente peligrosos. Si es algo que pone en peligro su vida, es de alto riesgo o ilegal, asegúrese de evitar que lo hagan y tenga una buena conversación al respecto.*

Por naturaleza, siempre habrá cierto nivel de riesgo en el juego aventurero. Pero puede ser útil recordar que impedir que los hijos asuman riesgos también puede ser perjudicial.

Las investigaciones sobre los beneficios de que los hijos asuman riesgos sugieren que aquellos que pasan más tiempo jugando de forma aventurera están menos propensos a experimentar ansiedad y problemas de salud mental más amplios1. También puede ayudarles a sentirse bien, poner a prueba sus límites, regular sus emociones y adquirir habilidades para la solución de problemas y la afrontación de situaciones.

El juego aventurero se define como un juego dirigido por los niños en el que estos experimentan sentimientos de emoción, adrenalina y miedo, normalmente mientras asumen riesgos saludables2. No es de extrañar que los niños jueguen de forma más aventurera al aire libre y en espacios verdes como parques, bosques y zonas verdes abiertas. A estos les siguen los centros de juego cubiertos, los parques de trampolines y los patios de recreo1.

Al permitir que los niños descubran sus capacidades, los padres y cuidadores pueden ayudarles a desarrollar su confianza y a aumentar su independencia, además que los aleja de sus dispositivos con mayor facilidad. También es reconfortante saber que, para los niños que crecen en sociedades occidentales, el riesgo de sufrir lesiones mientras juegan es muy bajo3.

Tipos de toma de riesgos saludables para los niños y adolescentes

A veces puede resultar difícil determinar exactamente cuáles son los riesgos adecuados para cada edad. Los niños de la misma edad pueden ser capaces de hacer cosas diferentes en momentos distintos. A menudo, puede ser útil dejar que ellos marquen el camino.

Quizás su hijo pequeño se esté trepando a un árbol más alto de lo que le gustaría. O su hijo de 10 años quiera dar una vuelta en bicicleta por el barrio. O su hijo adolescente le pida ir al cine con amigos sin supervisión. En todos estos casos, puede ser útil preguntarse: «Si le permito a mi hijo hacer esto, ¿qué aprenderá sobre sí mismo y qué podría descubrir que es capaz de hacer?».

En otras ocasiones, puede ser cuestión de ayudarlos a desarrollar sus habilidades primero. Por ejemplo, pedirle a su hijo que use las ramas gruesas del árbol para trepar. O dar una vuelta en bicicleta por el vecindario con su hijo para enseñarle las reglas de tránsito. O acordar con su hijo adolescente dónde y por cuánto tiempo puede salir. Esto no sólo ayudará a mantenerlo a salvo, sino que también lo ayudará a sentirse más cómodo al darle algo de libertad para que tenga experiencias nuevas y emocionantes.

Si usted sigue preocupado, está bien. Usted sólo está tratando de averiguar qué es lo mejor para su hijo. Todos los padres y cuidadores tienen sus dudas sobre qué riesgos son apropiados para sus hijos. A medida que los niños crecen, usted enfrentará diferentes desafíos, así que recuerde tener también un poco de compasión con sigo mismo.

Cómo la crianza sobreprotectora puede ser contraproducente

La crianza sobreprotectora, también conocida como crianza «helicóptero», es ampliamente reconocida como un estilo parental que implica «sobrevolar» por encima de los niños como helicópteros, listos para salvarlos de cualquier dolor o sufrimiento. Puede incluir disuadir a los niños de tomar riesgos, intervenir en exceso en sus amistades o en su vida en la escuela, y acudir al rescate cada vez que hay un problema. Muchos padres y cuidadores sobreprotectores también suelen gritarles a sus hijos «¡ten cuidado!» con frecuencia.

Aunque suele surgir de buenas intenciones, la crianza «helicóptero» puede frenar a los niños. También se asocia con la ansiedad infantil2. Esto se debe a que, cuando a los niños no se les da la oportunidad de cometer sus propios errores y resolver sus propios problemas, pueden empezar a dudar de sus capacidades. También perder la oportunidad de aprender a manejar las decepciones de la vida.

Esto no significa que los niños no deban ser supervisados o consolados adecuadamente por sus padres cuando sea necesario, sino que los niños suelen ser más capaces de lo que sus padres sobreprotectores suponen.

Si usted creé que ha estado ejerciendo una crianza sobreprotectora, no se preocupe: nunca es demasiado tarde para volver al helipuerto y hacer algunos cambios. La crianza está llena de desafíos. No siempre es fácil encontrar el equilibrio adecuado entre no ser demasiado sobreprotector ni demasiado poco protector. Cuando logre encontrar el punto ideal, podrá ayudar a su hijo a descubrir que, si se cae, podrá levantarse de nuevo, y disfrutar de toda la emoción y la diversión que eso conlleva.

Si su hijo está pasando por dificultades...

*Si su hijo o adolescente está teniendo comportamientos peligrosos o extremadamente arriesgados, es posible que esté pasando por dificultades emocionales. Si esto le preocupa, póngase en contacto con su médico o profesional de la salud. Hay ayuda y orientación disponibles.

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Todos los padres pueden beneficiarse de estrategias basadas en evidencia cienteifica para apoyar a sus hijos. Para las familias con niños de 12 años o menos, Triple P Online puede ser de ayuda. Para recibir apoyo con adolescentes, puede probar Triple P Adolescentes Online.

Referencias

  1. Dodd, H.F., Nesbit, R.J. & FitzGibbon, L. Child's Play: Examining the Association Between Time Spent Playing and Child Mental Health. Child Psychiatry Hum Dev 54, 1678–1686 (2023). https://doi.org/10.1007/s10578-022-01363-2
  2. Dodd, H.F., Lester, K.J. Adventurous Play as a Mechanism for Reducing Risk for Childhood Anxiety: A Conceptual Model. Clin Child Fam Psychol Rev 24, 164–181 (2021). https://doi.org/10.1007/s10567-020-00338-w
  3. Nauta, J., Martin-Diener, E., Martin, B. W., van Mechelen, W., & Verhagen, E. (2015). Injury risk during different physical activity behaviours in children: A systematic review with bias assessment. Sports Medicine, 45, 327–336. https://doi.org/10.1007/s40279-014-0289-0

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Resiliencia Salud mental Riesgos