Suba de nivel: Cómo criar a un videojugador saludable y evitar la adicción a los videojuegos
Criar a un niño o adolescente al que le encantan los videojuegos a veces resulta abrumador. Quizás usted se preocupa o se siente culpable por la cantidad de tiempo que su hijo pasa jugando videojuegos. O tal vez le cuesta controlar los juegos a los que juega y con quién juega. O quizá no está seguro de cómo manejar los berrinches que suelen surgir cuando llega la hora de apagar la consola.
Como padre o cuidador, tal vez se pregunte si jugar videojuegos es bueno para su hijo. O tal vez, por el contrario, se pregunte a qué viene tanto alboroto. Puede parecer que cada persona con la que habla tiene una opinión diferente sobre los videojuegos. Algunos padres permiten jugar sin restricciones, otros lo prohíben por completo y muchos tratan de encontrar un punto medio.
Ser padre en la era digital no siempre es fácil, pero hay formas de reducir la culpa y encontrar un equilibrio saludable. Al entender los beneficios y riesgos que implican los videojuegos y usar estrategias de crianza positivas, usted puede mejorar sus habilidades como padre en el ámbito tecnológico para ayudar a su hijo a divertirse y mantenerse seguro.
Está listo primer jugador: lo bueno y lo malo de los videojuegos para los niños
Los juegos existen desde hace siglos y son un pasatiempo tradicional tanto para adultos como para niños. Jugamos para socializar, resolver problemas y divertirnos, ya sea con cartas, ajedrez o Mario Kart.
En las últimas décadas, los videojuegos han avanzado mucho. Ahora se diseñan experiencias de juego muy inmersivas, con efectos visuales y de sonido impresionantes, para todas las edades y habilidades. ¡No es de extrañar que a los niños les encanten tanto! Los niños pueden sumergirse en un mundo virtual jugando por su cuenta, conectarse con amigos o hacer nuevos amigos con quienes jugar en todo el mundo.
En el mundo moderno, jugar es una forma común en que los niños se relajan, se divierten y socializan. Es un fenómeno que se ve en todo el mundo, donde casi nueve de cada diez niños en países de ingresos medios y altos juegan en línea.
Los aspectos positivos
Las investigaciones han demostrado que los beneficios de los videojuegos para los niños y adolescentes pueden incluir:
- El desarrollo de habilidades sociales y el trabajo en equipo
- La estimulación de la creatividad y la imaginación
- El mejorar la coordinación mano-ojo y la capacidad de hacer varias cosas a la vez
- El mejorar las habilidades cognitivas, como la resolución de problemas, la memoria operativa, el pensamiento crítico y la elaboración de estrategias
- La mejora del bienestar personal
Como muchas cosas en la vida, los videojuegos se disfrutan mejor con moderación. Pueden surgir problemas y adicción a los videojuegos cuando el uso se vuelve excesivo, así que es importante que usted ayude a su hijo a seguir las pautas de juego y de tiempo frente a la pantalla tanto como sea posible. La Organización Mundial de la Salud recomienda no tiempo de pantalla para los niños menores de 2 años, menos de una hora para los niños de 2 a 5 años, y limitar el tiempo de pantalla recreativo para los niños mayores y adolescentes.
También es clave contar con contenido de calidad adecuado para la edad, así que asegúrese de revisar la clasificación o calificación del juego y leer las reseñas independientes en sitios de web confiables. A los niños más pequeños les pueden servir más los juegos creativos en lugar de los competitivos, mientras que a los más grandes les pueden parecer más divertidos y desafiantes los juegos cooperativos o basados en habilidades.
Los aspectos negativos
Las investigaciones han identificado riesgos asociados con los videojuegos para los niños y los adolescentes, especialmente cuando se practican en exceso o sin límites. Estos pueden incluir:
- Problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad
- Interferir con el sueño, la actividad física y la interacción social en la vida real
- Características dentro del juego que normalizan los comportamientos de apuesta (como las cajas de botín basadas en el azar) y aumentan la probabilidad de que se desarrolle una adicción al juego en el futuro
- Trastorno por juego o adicción al juego, que causa problemas importantes a nivel personal, familiar, social o educativo
- Exposición a contenido o publicidad inapropiada, acoso cibernético, lenguaje ofensivo, discurso de odio, sextorsión y redes criminales en salas de chat con desconocidos
- Problemas de salud física o lesiones en los pulgares, las muñecas, los codos y los ojos
Aunque los resultados son contradictorios, algunos estudios sugieren que jugar videojuegos violentos podría estar relacionado con comportamientos agresivos en algunos niños1. Podría ser útil analizar esto con cuidado, primero revisar bien la clasificación de la edad y estar atento a cómo esto podría estar afectando a su hijo.
Usar estrategias de crianza positivas para formar a un jugador saludable.
Hay muchas formas en que los papás y cuidadores pueden aumentar los beneficios, minimizar los riesgos y ayudar a los niños a desarrollar hábitos saludables de juego.
Cómo criar a un videojugador saludable:
- Elabore un plan familiar para el uso de tiempo de pantalla
Organice una reunión familiar en la que todos puedan compartir sus opiniones e ideas. Le puede resultar útil armar un plan diario que incluya tiempo para actividades físicas, tareas escolares, quehaceres, tiempo en familia, tiempo frente a la pantalla y horas de sueño suficientes.
Involucrar a los niños en el plan les ayuda a sentirse vistos, escuchados y valorados. Incluso usted se sorprenderá de la disposición de los niños a establecer sus propios límites de tiempo frente a la pantalla después de que le haya explicado cómo eso los mantiene sanos y seguros. Formar parte de la discusión también ayuda a los niños y adolescentes a cumplir las reglas, aunque tal vez necesiten recordatorios de vez en cuando.
Decida cuándo y a qué pueden jugar, por cuánto tiempo y cuáles son las consecuencias si rompen el acuerdo. Puede ser útil que las consecuencias estén relacionadas con el comportamiento y sean fáciles de aplicar. Por ejemplo, si su hijo juega 30 minutos más de lo acordado, pierde 30 minutos de tiempo de pantalla la próxima vez que le permita jugar. Quizás quiera darle un poco de flexibilidad en esto, ya que puede ser difícil —y frustrante— para los niños tener que terminar un juego a mitad de partida, ¡especialmente si están a punto de ganar! Esto puede ser una causa importante de problemas emocionales cuando llega el momento de terminar.
Darle a su hijo un aviso de 10 minutos, permite que termine el juego que está jugando y que usted pueda agradecerle por desconectarse a la hora acordada, lo que ayudará a que su hijo se sienta respetado y comprendido —¡y con suerte, mantendrá la paz! - Jueguen juntos videojuegos y juegos en línea
Pasar tiempo jugando videojuegos con su hijo tiene muchos beneficios. Ya sea por 10 minutos o unas horas a la semana, probablemente entenderá mejor por qué le encantan los videojuegos al niño, aprenderá sobre los tipos de juegos a los que juega y discutirá menos sobre sus hábitos de juego. Además, usted le dará un buen ejemplo de cómo jugar con los videojuegos de manera responsable y se dará cuenta si es necesario ajustar la configuración del control parental o desactivar ciertas funciones (como las salas de chat).
Lo más importante es que al jugar videojuegos con su hijo les ayuda a pasar más tiempo juntos divirtiéndose y disfrutando de la compañía del otro. Esto hace maravillas para fortalecer su relación y acercarlos más. Cuando las cosas se tornen difíciles o surjan los problemas, esa relación cercana también ayudará a su hijo a sentirse más cómodo para abrirse con usted y pedirle ayuda. - Fomenta la independencia y las habilidades para la resolución de problemas
Darles a los niños la oportunidad de resolver sus desacuerdos o problemas de amistad en línea antes de que usted intervenga y “arregle” las cosas ayuda a los niños a desarrollar su independencia y sus habilidades para resolver los problemas.
Podría ser útil que se pregunte: «¿Qué puedo hacer durante unos minutos mientras ellos tratan de resolver esto?». Tal vez prepararse una taza de té o café, o quizá revisar el correo. Aunque tal vez tenga que intervenir si el comportamiento se vuelve problemático o irrespetuoso, al darles a los niños la oportunidad de resolver las cosas por sí mismos, los estará ayudando a desarrollar habilidades que podrán usar tanto en línea como en el mundo real. - Dar instrucciones claras y en calma para fomentar un comportamiento respetuoso en línea
Hable con su hijo sobre lo que está bien o no lo está cuando juega. Si nota que le grita enojado a sus amigos por los audífonos cuando el juego se pone intenso, por ejemplo, usted podría intentar pedirle con claridad y calma: «Por favor, deja de gritar y habla con amabilidad». Si los gritos o el enojo durante el juego continúan, podría imponer una consecuencia breve y lógica, como dejar de jugar por 15 minutos, antes de intentarlo de nuevo.
Nombrar la emoción y tomarse un descanso también ayuda al niño a desarrollar habilidades de regulación emocional y a manejar las emociones intensas. «Está bien enojarse, pero no está bien gritar así. ¿Qué tal si te tomas un descanso y te bebes un vaso de agua/sales a estirarte un rato/juegas con el perro por 15 minutos, y luego lo intentas de nuevo?»
Cada niño es único. Si usted nota que ciertos juegos están causando problemas, podría ser útil hablar con el niño sobre lo que está pasando o guiarlo para que juegue a algo diferente por un rato. - De elogios y atención positiva para equilibrar el tiempo de juego con las actividades de la vida real
Los elogios y la atención positiva se pueden usar de muchas maneras para ayudar a criar a un jugador saludable. Reconocer y elogiar a su hijo cuando juega bien con sus amigos, o cuando deja de usar la pantalla a la hora acordada, o cuando guarda sus controles de manera ordenada, ayuda a fomentar más los comportamientos que son de su agrado y que desea ver más. También puede usarlos para equilibrar el tiempo de juego con actividades de la vida real que son vitales para la salud física y mental, el desarrollo y el bienestar de su hijo.
Cuando su hijo decida hacer una actividad que no sea jugar videojuegos, como saltar en el trampolín, puede elogiarlo diciéndole algo como: «¡Qué buena idea salir al aire libre!». O mejor aún, brindarle atención positiva dándole un abrazo mientras lo elogia. O salir juntos para pasar un rato de calidad. Los elogios y la atención positiva funcionan con los niños de todas las edades, incluyendo a los adolescentes, así que piense en lo que podría funcionarle a su familia.
¡A jugar!
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Referencias
- Burkhardt, J., y Lenhard, W. (2022). Un metaanálisis sobre los efectos longitudinales y dependientes de la edad de los videojuegos violentos en la agresión. Media Psychology, 25(3), 499–512. https://doi.org/10.1080/15213269.2021.1980729